pomar Caso Pomar: de victimarios a víctimasEn el día de la fecha encontraron, en cercanías de la ruta provincial 31, el auto y los cadáveres de los cuatro integrantes de la familia Pomar, vistos por última vez el pasado 14 de noviembre cuando dejaron su casa en José Marmol para ir a visitar familiares en Pergamino (provincia de Buenos Aires). Desde el momento que llegó la noticia a los diarios y la televisión se tejieron decenas de hipótesis orientadas a cubrir el caso con un halo de misterio: que había violencia familiar, que el padre Fernando Pomar abusaba de su hija mayor, que en un ataque de ira asesinó a sus hijas y esposa, que habían huido del país por deudas, que fueron secuestrados y un largo etcétera.

La hipótesis del accidente fue la primera en elaborarse y una de las primeras en descartarse. Pero hoy, a 24 días de la desaparición, es la única verdad confirmada. ¿Qué pasó? ¿Se equivocó la policía? ¿Los rastrillajes fueron insuficientes? ¿O hay algo más que se está intentando ocultar? Evidentemente la actuación policial y judicial deja mucho que desear. Sobretodo por el grueso caudal de información privada y personal sobre la vida de esta familia, que trascendió a los medios de comunicación. Ahora resulta que simplemente se trata de “un accidente de tránsito común”, según declaraciones iniciales del ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli.

La duda ya está sembrada. Las intimidades y problemas de los Pomar ya fueron ventilados por todos los medios posibles. Sin embargo, la muerte los ha salvado del bochorno total. Si alguno de ellos estuviera vivo en este momento, ¿se imaginan la cantidad de miradas y dedos juzgadores que deberían enfrentar?

No tuvo la misma “suerte” (y perdón por la barbaridad) el joven español Diego Pastrana, quien fue detenido por “supuestamente” agredir y provocar la muerte de una niña de 3 años, hija de su pareja. Días después, un Juez lo deja en libertad sin cargos, luego de comprobar vía informe médico forense que la nena había fallecido a causa de la caída accidental desde un columpio. Tanto el hospital que brindó los primeros auxilios a la pequeña como la prensa española no dudaron un segundo en acusar a Pastrana, señalándolo como un monstruo que merecía la pena de muerte. Ahora la sociedad y los medios españoles salen a pedir perdón público por el tratamiento que le dieron a la noticia y al joven inculpado.

¿Qué haremos en Argentina con el Caso Pomar? ¿Quién se hará cargo y pedirá disculpas a los parientes de los Pomar por todo lo que se ha revelado sobre ellos?. Conociendo a las instituciones y medios de este país, dudo que se les vaya a mover un pelo para rectificar, reconocer, admitir y corregir el error. La autocrítica no es, casualmente, una virtud de los argentinos.

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