Cierren las escuelas de periodismo

Algunos días atras Richard Sine, columnista de The Huffington Post, escribió un artículo realmente shockeante por la dureza de su contenido. Lo intituló “Cierren las escuelas de Periodismo” y yo quiero compartirlo con ustedes porque, obviamente, está escrito en inglés y de paso aprovecho para inaugurar una nueva categoría para los posts que, a mi entender, valen la pena traducir y difundir entre los cibernautas hispanos.

Sine comienza su artículo citando unas estadísticas de la revista Forbes la cual reporta que la inscripción en la carrera de Periodismo en distintas universidades americanas está en pleno auge, al mismo tiempo que el debate del periodismo actual asegura que ésta industria está en camino a desaparecer. Con un tono y unas palabras bastante duras de digerir para cualquiera que haya estudiado periodismo o se encuentre cursando la carrera, Sines nos dice:

El periodismo no es una profesión como Ingeniería, Medicina o incluso Abogacía. La mayoría de las habilidades requeridas se pueden adquirir en el trabajo mismo, o con unas pocas horas de instrucción. Si metes la pata, nadie se muere y nada colapsa. Por ello es que tantos — la mayoría quizás — de los periodistas profesionales han construído carreras exitosas sin haber pisado la escuela de periodismo, y por esa razón es que muchos de ellos consideraron que un grado en periodismo era una credencial dudosa, aún en los buenos tiempos de ésta área.

La mayor parte de los inscriptos en la escuela de periodismo ya saben esto: van por los “contactos” esenciales en cualquier campo competitivo. Esto tenía sentido algunos años atrás. Hoy en día, es como abordar el Titanic con la esperanza de conocer al capitán. Muchos de estos “contactos” son refugiados de los viejos medios que pegaron el manotazo de ahogado a las facultades de periodismo, en respuesta a despidos o rescisión de contratos. ¿A quién van a llamar cuando Juancito necesite un trabajo? Con el debido respeto que se merecen estos buenos amigos – yo también amo al periodismo de la vieja escuela- si su propósito es realmente enseñar, ¿son estos amargados finalistas realmente las personas que queremos que enseñen a nuestra nueva generación de profesionales de los medios?

Si te pidiera que pagues u$s70,000 para tener éxito en cualquier otra glamorosa, extremadamente competitiva, profesión no-técnica — digamos, modelaje — puede que me consideres un charlatan. Pero el periodismo se ha arrinconado como una disciplina académica en instituciones por demás respetables. El periodismo está conectado a una misión social. Estas son las cosas buenas para los decanos de las facultades de Periodismo. Y ahora que la industria está pendiendo de un hilo — dejándolos a cargo de escuelas vocacionales sin una vocación — todo lo que les queda es la impronta de la facultad, la misión social, y — oh sí — el glamour que mantiene a los alumnos entrando por la puerta. Aquí tenemos al decano de la facultad de Periodismo de Columbia, Nicholas Lemann, explicándole a Forbes sobre el impresionante aumento en el número de las solicitudes: “No he conocido ni una sola persona en 35 años que se haya involucrado en el periodismo por pura razón económica.”

Tal vez el editor de un periódico de pueblo, haciéndole una oferta a un postulante, se sentiría justificado usando esa frase. Al menos estaría ofreciendo un trabajo, de baja paga por supuesto. Sin embargo, Lemann, está vendiendo un Rolodex obsoleto con una etiqueta que dice 70,000 dólares. Lo que Lemann realmente quiere decir es que: “No prometemos un trabajo bien remunerado — ni siquiera prometemos trabajo. Pero la gente nos está pagando dinero para venir acá. ¿Qué quieren que hagamos?”

Esto es lo que pueden hacer: Cerrar. Como mínimo, decanos de facultades, deberían reducir su matrícula. ¿Cuánto? Simple: Evaluar el grado en que la profesión se ha reducido y, en consecuencia, reducir el tamaño de la clase. ¿De qué otra manera se puede garantizar a los medios de comunicación que no están inundando el mercado con sangre nueva, deseosos de hacer el trabajo de los despedidos por un salario inferior?

¿Creen que todavía tienen un rol que jugar en el paisaje siempre cambiante de los medios? Grandioso. Vayan y dicten talleres sobre corrección de textos, trabajo con cámaras, diseño gráfico, el negocio de la publicación, incluso ética periodística. Enséñenles por la noche o en los fines de semana, y cobrenles mil y pico por cada uno. Eso los hará accesibles para las amas de casa bloggers, los emprendedores oportunistas y para los activistas barriales que moldearán nuestros futuros medios de comunicación. Esto es lo que profesionalizará los medios, si es eso lo que les importa hacer.

No rellenen dos años del tiempo de nadie con sus “servicios de noticias” de ligas menores (¡Oh cielos, un fragmentito en el Daily Supplement!) o clases obligatorias de historia de los medios, teorías de la comunicación o filosofía del periodismo. No cobren tanto dinero para salir por la puerta que el programa está sólo abierto a los ricos, los ociosos o los financieramente analfabetos. Eso no es una facultad de periodismo; eso es un programa caritativo premium para sus viejos compañeros de sala de prensa, construído sobre las espaldas de inocentones de ojos estrellados.

Me resistí a la facultad de Periodismo durante muchos años mientras perseguía una carrera en los diarios. Finalmente, en el 2003, acepté una oferta para estudiar periodismo de negocios con una beca. La mitad de mis clases las tomé en la escuela de negocios. Los estudiantes de negocios eran apasionados, tenaces y entusiasmados con su futuro; los estudiantes de periodismo parecían timidos, desganados y sin propósitos. En la facultad de Periodismo, los ganadores de premios cuyos nombres habían atraído a los estudiantes al programa, estaban demasiado regodeados con clases sobre temáticas que no tienen el mínimo uso práctico para la carrera. Mientras tanto, los estudiantes de negocios aprendieron cómo impulsar la productividad y adaptarse a la evolución de los mercados.

Caí en cuenta que los nuevos modelos de negocios que podrían salvar al periodismo eran mucho más probable que proviniesen de la escuela de negocios que de la de periodismo. Por momentos sentí ganas de cerrar la facultad y mandar a todos esos chicos a cruzar el campus, hacia la flamante nueva escuela de negocios.

¿Ustedes que opinan? ¿Cuál es la situación de las facultades de Periodismo en Latinoamerica? ¿Se están haciendo cambios en los programas de carrera para aggiornarse y sincronizar a los estudiantes con los nuevos tiempos?

 

Uberblogged

Licenciada en Comunicación Social. Trabajando en Social Media, MKT y Comunicación Digital. Blogger.

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