La reputación está muerta: es tiempo de disculpar nuestras indiscreciones

*Por Michael Arrington, para TechCrunch

Intentar controlar o siquiera manejar tu reputación online, se está volviendo cada vez más difícil. Y así como pasó con la lucha entre los grandes sellos contra la distribución ilegal de música, pronto será prácticamente inútil siquiera intentarlo. Es tiempo de que todos renunciemos a las peleítas y nos volvamos más tolerantes de las indiscreciones de nuestros congéneres. Porque los muertos están saliendo del placard y apareciendo en el porche.

Recordaremos los viejos días en que tu reputación sólo estaba en riesgo con eBay a través de confirmación, transacciones verdaderas y LinkedIn, donde simplemente puedes rechazar a cualquiera que deje un mal feedback sobre tu vida profesional.

Hoy en día tenemos gatillo fácil y ataques anónimos o semi-anónimos contra personas, marcas, empresas y cualquier otra cosa. Y se están volviendo cada vez más fáciles de localizar en los motores de búsqueda. Twitter, Yelp, Facebook, etc. son la nueva prensa escrita, y absolutamente todo el mundo, hasta los idiotas ocasionales, tienen acceso.

Esa foto tuya en Facebook, en la que apareces besándote con dos chicos de la facultad. O tal vez fumando en pipa luego de ganar un par de medallas de oro en las Olimpíadas. La crítica ocasional contra tu restaurant escrita anónimamente por el dueño de tu competencia de la vuelta a la esquina. El mensaje encolerizado en Twitter acerca de que eres un muy mal conductor, completito y con un enlace a una foto de tu chapa patente.

Pero se va a poner peor. La semana que viene una PYME estará lanzando lo que es efectivamente Yelp para las personas (chequea nuestra cobertura en un par de días). Si alguien tiene algo bueno o malo para decir sobre tí, podrán hacerlo anónimamente y con muy pocas potenciales consecuencias legales o sociales.

En el pasado hemos visto servicios de este tipo. Rapleaf e iKarma me vienen a la mente. Pero estaban fallados – Rapleaf ahora recoge y vende datos sobre personas, e iKarma parece ser poco más que un servicio enfocado en agencias inmobiliarias. Otro de estos servicios, Gorb, se ha desvanecido por completo.

Sin embargo, algo me dice que este nuevo servicio, o algún otro, podría tener éxito dónde los demás han fallado. Ahora estamos preparados y tenemos mucha experiencia publicando todas esas opiniones aleatorias sobre personas y cosas en Twitter, Yelp y Facebook. Es momento para un lugar centralizado, bien organizado para la difamación masiva en la Internet. ¿Aterrador? Sí. No obstante, está llegando.

Esto ha rondado mi mente por un tiempo ya. Nuestros cerebros no han evolucionado mucho en los últimos miles de años, pero la propagación de la chicana ahora se mueve a la velocidad de la luz y será por siempre localizable en la Internet. Todavía estamos predispuestos a pensar en el chisme como algo que se esparce discretamente detrás de escena, y con relativa lentitud. Pero ya estamos en un mundo donde todo es completamente público, hay muy pocas repercusiones sobre la persona que lo difunde, y es fácilmente consultable. No me sorprende que la gente se espante. Estamos como peces fuera del agua.

De seguro, hemos evolucionado una infraestructura legal para lidiar con la calumnia, la injuria y la difamación. Estas leyes funcionaron bien en la era de la prensa escrita, y llegaron a cubrir también la radio y la televisión. Pero ahora son tan ineficaces contra Internet como lo son las leyes de derecho de autor en la batalla contra la piratería musical.

Otros servicios como Reputation Defender (Defensor de la Reputación) se han lanzado para intentar ayudar a que las personas administren su reputación online. Podría llegar a ser efectivo a menos que tu nombre llegue a la prensa, la cual no se retracta fácilmente de las cosas que publica. Es relativamente fácil intimidar a alguien con hacer desaparecer su despotrique en Twitter, o hasta esa foto en Facebook, con un e-mail que parezca oficial o una carta documento.

Pero es muchísimo más difícil retirar ese tipo de cosas de servicios que existen para publicar esa información. Las empresas se vuelven locas con una mala crítica de Yelp pero no pueden hacer demasiado para detenerlos. Imagínate como te sentirías cuando el primer resultado de tu nombre es un sitio que incluye “reseñas” sobre tí hechas por gente anónima que te conoce.

De seguro, muchas de esas reacciones serán positivas. Pero haz enojar a alguien en el trabajo y obtendrás una “Muy superficial y poco ético en el ámbito laboral” ventana emergente sobre tí. Y se quedará ahí para siempre. ¡Demonios! tus tataranietos lo leerán durante mucho tiempo después de que te hayas ido.

¿Y ahora qué pasa?

Nos veremos forzados a ajustarnos como sociedad. Yo creo fírmemente que, con el tiempo, nada más nos vamos a tornar más tolerantes de las indiscreciones. A los empleados no les importará que fotos ridículas de borracheras de universidad aparezcan cuando gente de Recursos Humanos haga una investigación de antecedentes sobre ellos.

Cualquiera que ascienda rápidamente en un ambiente corporativo tendrá gente quejándose durante el camino, y esto será fácilmente localizable vía búsqueda. Básicamente, si no le gustas a alguien, aunque sea por un tiempo, esta persona tendrá la oportunidad de golpearte con una ambigua pero daniña declaración anónima. Y será lo suficientemente vaga como para que cualquier abogado se dé por vencido intentando removerla, o ni siquiera averiguar la identidad de la persona que dejó el comentario.

¿Entonces qué es lo que importa? La prueba exacta de que eres una mala persona. Antecedentes criminales. Afirmaciones concisas no-anónimas de proceder incorrecto que necesita ser tratado. Quizás una foto de tí cometiendo un delito grave o violento. Ese tipo de cosas.

¿Pero y las pavadas por las que hoy todos nos preocupamos? Yo no creo que vayan a tener el mismo peso en un par de años. Porque si hay fotografías online de la persona que te contrata fumando porro en la Universidad, y hay fotografías online de cualquier otro candidato fumando porro en la Universidad, ya va a dejar de ser un gran escándalo.

Y la clase de acusaciones que hoy en día pueden matar una carrera, serán vistas como una insignia de honor, la señal de un individuo ambicioso que ha hecho rabiar a un par de personas en el camino.

Al menos eso es lo que yo espero que suceda. Porque hay muy pocas fotos mías de la secundaria y de la Universidad que estoy tratando de mantener fuera de Internet. Mejor las saquemos al aire más pronto que tarde, y sigamos adelante.

Uberblogged

Licenciada en Comunicación Social. Trabajando en Social Media, MKT y Comunicación Digital. Blogger.

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